Akaroa

Christchurch - Canterbury

Christchurch - Canterbury

Puntos destacados

  • Herencia, arquitectura colonial francesa
  • Cruceros en el puerto, vida silvestre
  • Gastronomía

Proximidad

  • By car: 1 h 20 min de Christchurch

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El pueblo más francés de Nueva Zelanda, Akaroa, te va a deslumbrar con sus edificios históricos, su magnífico puerto y una pasión verdadera por la buena mesa.

La península de Banks, a la que se accede fácilmente en auto hacia el sureste de Christchurch, es la característica volcánica más interesante de la Isla Sur. Originalmente, es una isla que se formó por la acción de dos conos volcánicos, y tiene dos cráteres que forman los puertos de Lyttelton y Akaroa. La península lleva el nombre del botánico Joseph Banks, quien navegó con el capitán James Cook en el Endeavour.

Ubicado en el extremo sureste del resguardado puerto de Akaroa, el pueblo encantador de Akaroa tiene una característica especial que lo diferencia: es el único asentamiento francés de Nueva Zelanda.

En 1838, un ballenero francés, el capitán Langlois, decidió que Akaroa era un lugar ideal para un pueblo que pudiera atender a los barcos balleneros. Entonces adquirió la península a través de un acuerdo dudoso con los maoríes locales. Después, regresó a Francia y dispuso que un grupo de familias francesas y alemanas navegaran a Nueva Zelanda, con la intención de formar una colonia francesa.

Sin embargo, para cuando Langlois y sus colonos llegaron a la península de Banks en agosto de 1840, ya se había firmado el Tratado de Waitangi (los signatarios incluían dos jefes de Akaroa), y el primer gobernador de Nueva Zelanda, Hobson, había declarado la soberanía sobre todo el territorio de Nueva Zelanda.

A pesar de estos acontecimientos inesperados, los colonos franceses decidieron quedarse. Los nombres franceses de las calles de Akaroa y las encantadoras cabañas coloniales son su legado.

La mejor forma de explorar Akaroa es a pie. Comenzá en el centro de información, que se encuentra en la esquina de las calles Rue Lavaud y Rue Balguerie. Vas a encontrar folletos y mapas que te ayuden a decidir por dónde caminar.

Visitá los restaurantes locales centrados en la cocina francesa y hacé una caminata sin guía para ver las cabañas históricas. Asegurate de visitar el museo: cuenta la historia de Akaroa con muestras y una presentación audiovisual. Si tenés tiempo, tomá un barco por el puerto para ver delfines, pingüinos y lobos marinos.

Información general: Población aproximada de 600 habitantes, centro de información, restaurantes, banco.

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