Viñedos de Central Otago

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Si te apasiona el vino, podrás apreciar rápidamente por qué el pinot noir de Central Otago recibe tantos elogios. El clima y el suelo trabajan en conjunto para crear magia en una botella.

Central Otago tiene un clima interior que proporciona una alta variación de temperaturas en las que las uvas se desarrollan muy bien. Los días calurosos de verano terminan en noches agradablemente frías, y los otoños largos son soleados y frescos. Los suelos rocosos de Central Otago bajaron de las montañas por acción de los antiguos glaciares. Contienen el muy preciado "loess", un polvo volátil fino que produce vinos excelentes. Los suelos también tienen altos depósitos minerales que contribuyen a la personalidad única de cada vino. Las precipitaciones son escasas y las amplias fuentes de agua de los Alpes del sur permiten un control perfecto de la humedad por medio de un riego cuidadoso. Expertos europeos en el cultivo del vino reconocieron estas condiciones ideales a fines del 1800. En la década de 1880, el francés Jean Desire Feraud plantó un viñedo de buen tamaño en un terreno que compró tras descubrir oro cerca del pueblo de Alexandra. Pero los neozelandeses eran bebedores de cerveza, y la agricultura se dedicaba a la cría de ovejas y la producción de lácteos. No fue hasta la década de 1980 que Central Otago redescubrió su nueva mina de oro.Los vinos de Central Otago, especialmente el pinot noir, ahora son codiciados por gente de todo el mundo. Los galardonados viñedos y el estilo de vida local han atraído a chefs muy talentosos hacia la región, por lo que las experiencias gastronómicas son tan divinas como el paisaje y el vino.
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