Comida y vino: Canterbury y West Coast

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Con veranos cálidos e inviernos fríos y claros, estas regiones aportan una experiencia al paladar en la que cada bocado es tan inolvidable como el fabuloso paisaje.

El suelo fértil, los veranos cálidos y los inviernos fríos de Canterbury producen un auténtico banquete de experiencias de comida y vino para el turista gastronómico aventurero. En West Coast, la comida es tan salvaje como el paisaje y suele ser tan precursora como su pueblo.

Waipara

Esta área se explora fácilmente a través de una ruta de viaje que se conoce como Alpine Pacific Triangle. Cada pueblo tiene algo especial que ofrecer, así que asegurate de dejarte tiempo suficiente para saborear las experiencias.

La región vitivinícola del valle Waipara se encuentra al abrigo de la cordillera de Teviotdale. En este lugar, las laderas de los cerros, las superficies de los valles y las terrazas fluviales ofrecen a los productores de vino una amplia variedad de suelos y microclimas desde donde extraer la magia.

Las degustaciones en el salón de cata de prestigiosas bodegas, especialmente Mud House Wine Company, ofrecen la posibilidad de experimentar las distintas influencias que el suelo y el clima tienen en cada variedad de vino. La larga y calurosa época de otoño en Waipara, produce unos pinot noir más ricos y especiados y unos riesling más vivaces.

Los operadores locales de tours gastronómicos y de vino, como Taste Canterbury Tours, te llevarán en un viaje tentador en el que podrás visitar productores artesanales de vinos, cervezas, aceitunas, quesos, anguilas, salmones, avestruces, corderos, vacunos, bayas, hierbas, avellanas, miel y chocolates.

Kaikoura y Hanmer Springs

Kaikoura, famosa por las aventuras de avistamiento de ballenas en la costa norte de Canterbury, también es hogar del cangrejo de río (langosta). Lo podés comprar recién hecho en un puesto al lado del camino y comerlo en las rocas junto al mar. Los chefs locales, en restaurantes con vistas impresionantes, han perfeccionado el arte de preparar esta exquisitez local.

Como buen pueblo balneario alpino, Hanmer Springs ofrece tiempo para relajarse y consentirse en un paisaje de ensueño. Con tu conocimiento recién adquirido sobre los vinos y productos frescos de la región, las cartas del café local y los restaurantes de comida gourmet te parecerán un atlas gastronómico de Nueva Zelanda.

Christchurch

Los cafés y restaurantes de Christchurch ofrecen menús de comidas y vinos que celebran orgullosamente la abundancia de ingredientes de la región. El cordero de Canterbury es un favorito, que se combina a la perfección con un carnoso pinot noir de Waipara.

Varios mercados de productores, como el que se instala en Riccarton House cada mañana de sábado, ofrecen pepinillos, conservas, verduras frescas y sabrosos panes artesanales. Son un excelente lugar para conversar con los amantes locales de la comida y pedir consejos para continuar tus exploraciones de gastronomía y vino.

En la península de Banks, los pueblos portuarios de Lyttleton y Akaroa albergan agradables cafés y galardonados restaurantes al lado del mar. Entre las especialidades, se encuentran el salmón fresco local y el mero de aguas profundas.

El queso, las bodegas artesanales, las frutas cultivadas en el lugar, las verduras, las nueces y la miel contribuyen a los menús tentadores del pueblo de Barry's Bay. Las casas históricas que ofrecen alojamiento y desayuno de lujo garantizan que la primera comida del día sea tan placentera como la última.

Región de Mackenzie y monte Cook/Aoraki

La ruta que va desde Christchurch hasta Queenstown pasa por la región de Mackenzie y la región del monte Cook.

Donde las planicies costeras comienzan a elevarse tierra adentro, el pintoresco pueblo rural de Geraldine ofrece bayas, conservas, salsas agridulces, frutas y quesos que se pueden probar en el complejo Berry Barn.

Más hacia el interior, Farlie marca la entrada este hacia la región de Mackenzie cubierta de pastizales. Las granjas ovejeras de las tierras altas han dominado esta área por más de 100 años. En la actualidad, también crían venados, avestruces y suculentos corderos.

Los alojamientos de lujo en granjas alrededor de Fairlie ofrecen una sustanciosa cocina rural y conocimientos sobre las actividades agrícolas locales.

Enclavado en los brazos de los Alpes del Sur, el histórico hotel Hermitage es un lugar donde sirven comida gourmet. En el restaurante, las impresionantes vistas del monte Cook/Aoraki se hacen aún más placenteras gracias a los galardonados platos de pescado y animales de caza preparados con ingredientes frescos del lugar.

Un criadero de salmones cerca del lago Tekapo aprovecha los cursos rápidos de agua fría que corre por las montañas para alimentar la estación de generación hidroeléctrica. La pesca de trucha común y trucha arcoíris es muy popular en los lagos y ríos de esta zona; si tenés suerte, podrás asar tu presa en papel aluminio y disfrutar una excelente cena casera.

West Coast

Por la costa oeste de la Isla Sur, las montañas se elevan abruptamente desde las angostas planicies costeras. Las playas de océano salvaje están salpicadas con trozos de madera a la deriva arrastrados por los ríos, y guijarros de todos colores decoran las arenas doradas.

Al igual que el paisaje, la comida acá es salvaje. En marzo, el Festival Hokitika Wild Foods ofrece desafíos extremos, como larvas y ojos de pescados, junto con exquisiteces más tradicionales como carne de venado, cerdo y boquerones.

La caza de venados o jabalíes en helicóptero, en las profundidades de las montañas cubiertas por bosques, atraen a los turistas gastronómicos que prefieren procurarse su propia comida silvestre.

Durante la época de septiembre hasta mediados de noviembre, se pueden atrapar pequeños boquerones nativos por miles en las desembocaduras de los ríos. Combinados con huevos y un poco de harina, forman unos buñuelos formidables y son el acompañamiento perfecto para cualquiera de las cervezas artesanales locales.

A propósito de cerveza, la cervecería Monteiths en Greymouth ofrece tours y fascinantes conocimientos de su variedad de cervezas artesanales. Y la fábrica de helados más antigua de Nueva Zelanda, Westland Snowflake, produce un helado con sabor a cerveza.

El pequeño pueblo minero de Blackball, que ofrece un festival de la salchicha en noviembre, es conocido por su fábrica de salame y un apiario que se especializa en una miel muy peculiar de los arbustos rata y kamahi.

Por toda la región de West Coast, hoteles históricos, cabañas de lujo, restaurantes y cafés ofrecen comidas ligeras al aire libre en verano y platos suculentos junto a la chimenea en invierno.

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