Comida y vino: Dunedin, Coastal Otago y Southland

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Las aventuras sibaritas que encontrarás en las tierras del sur tienen su origen en las idiosincrasias de la cultura local y las temperaturas subantárticas del estrecho de Foveaux.

No encontrarás producción vitivinícola en esta región, pero sí descubrirás tesoros gastronómicos que no hay en ninguna otra parte del país, como whisky puro de malta, haggis y ostras de Bluff. Esta región no dejará de sorprenderte.

Oamaru y Dunedin

El pueblo de Oamaru tiene una espectacular colección de edificios victorianos, que han sido restaurados para recuperar su antiguo esplendor. Mientras caminás por el distrito histórico, buscá el restaurante Star and Garter, cuya carta incluye delicias locales como bacalao azul, carne de venado y salmón del Waitaki.

Una panadería alemana que vende panes orgánicos y galletas tradicionales es otra excelente oportunidad gastronómica en esta zona patrimonial. Para los conocedores de quesos, una sesión de degustación en la fábrica de quesos de Whitestone es obligatoria; no dejes de probar el premiado Windsor Blue.

Al sur de Oamaru está Moeraki, donde la principal atracción es una playa salpicada de rocas esféricas gigantes. En el café local, podés disfrutar los mariscos recién sacados de los barcos pesqueros.

Dunedin, la segunda ciudad más grande de la Isla Sur, a veces se conoce como la "Edinburgh del sur" porque fue fundada por colonos escoceses. Para cualquier persona que tenga una sola una gota de sangre escocesa corriendo por sus venas, la ceremonia del haggis en el castillo Larnach será una experiencia única.

Seguro querrás conseguir una botella de Milford, el whisky puro de malta propio de Dunedin.

Encontrarás una gran variedad de restaurantes en Dunedin, y el hecho de tener una gran población de estudiantes hace que algunos tengan precios muy asequibles.

Gran parte del chocolate de Nueva Zelanda se hace acá; podés recorrer la fábrica y ver cómo se produce. Speights Brewery también ofrece un tour maravilloso.

Southland

Para un neozelandés, comida en Southland significa una sola cosa: ostras de Bluff. Algunos dicen que son las mejores del mundo. Cultivadas lentamente en las aguas subantárticas del estrecho de Foveaux, las ostras de Bluff son gordas y suculentas, y es mejor comerlas crudas.

Por lo general, la temporada de ostras va desde fines de marzo hasta fines de agosto.

La cría de venados es importante en Southland, por lo que cualquier restaurante que se precie de tal tendrá carne de venado en la carta.

Lo otro que debés probar son las costillas de cordero de Southland. En estas verdes tierras, donde una de cada dos personas es un granjero, la calidad de la carne rara vez es igualada en otras partes del mundo.

En ocasiones, hay que trabajar para conseguir la cena, y los ríos bien abastecidos que hay cerca de Mataura y Gore son conocidos por sus enormes truchas comunes. Si no tenés suerte, siempre dispondrás del salmón de criadero de la isla Stewart. Fresco o ahumado, es simplemente exquisito.

Una atracción cultural imborrable en Southland es el museo Hokonui Moonshine, que celebra la fascinante historia de la región acerca de la fabricación ilegal de whisky.

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