Tratado de Waitangi

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Firmado en 1840, el Tratado de Waitangi es un acuerdo entre la Corona Británica y los maoríes.

En ese momento, había 125.000 maoríes y unos 2000 colonos en Nueva Zelanda. Los cazadores de focas y ballenas fueron los primeros colonos europeos, seguidos de los misioneros. Los comerciantes también llegaron para obtener recursos naturales como lino y madera de los maoríes a cambio de indumentaria, armas y otros productos.

A medida que más inmigrantes se asentaron de forma permanente en Nueva Zelanda, no siempre eran justos al tratar con los maoríes por asuntos de tierras. Un grupo de jefes maoríes buscó la protección de William IV, el rey de Inglaterra, así como también el reconocimiento de sus contactos misioneros y comerciales especiales con Gran Bretaña. Temían que naciones como Francia se apoderaran de sus tierras y deseaban poner un freno a las acciones sin regulación de los británicos en su país.

Redacción y celebración del Tratado de Waitangi

A medida que incrementaba el asentamiento británico, el Gobierno británico decidió negociar un acuerdo formal con los jefes maoríes para convertirse en una colonia británica. Se redactó un tratado en inglés y, luego, se tradujo al maorí.

El Tratado de Waitangi se firmó el 6 de febrero de 1840, en Waitangi, en la región de Bay of Islands. Cuarenta y tres jefes de la región de Northland firmaron el tratado ese día. Más de 500 jefes maoríes lo firmaron en distintos puntos del país durante los ocho meses siguientes.

Los artículos

El Tratado tenía tres artículos:

  1. que la reina (o el rey) de Gran Bretaña tenía derecho a gobernar Nueva Zelanda;
  2. que los jefes maoríes conservarían sus tierras y su calidad de jefes, y aceptarían vender su tierra únicamente al monarca británico; y
  3. que todos los maoríes tendrían los mismos derechos que los británicos.

Los artículos 2 y 3 provocaron polémica a través de los años, fundamentalmente por problemas de traducción. Los gobiernos siguientes consideraron que el Tratado les permitía completar la soberanía sobre los maoríes, sus tierras y sus recursos. Pero los maoríes consideraban que estaban dándoles permiso a los británicos únicamente para utilizar sus tierras.

Estalla el conflicto

Las controversias en torno a la titularidad de las tierras implicaron una serie de enfrentamientos violentos durante el siglo XIX. Estos se conocen como las Guerras de la Tierra de Nueva Zelanda y se concentraron en Northland y en la parte sur de la Isla Norte durante la década de 1840, y en la parte central de la Isla Norte en la década de 1860. Ambos bandos sufrieron pérdidas y la Corona británica obtuvo la victoria final. Las confiscaciones de tierras y dudosas ventas de tierras se prolongaron hasta el siglo XX, hasta que la mayor parte del territorio de Nueva Zelanda estuvo en manos de los colonos y de la Corona. 

El Tratado actual

Luego de firmar el tratado, se ignoraron muchos de los derechos que el Tratado de Waitangi otorgaba a los maoríes. Para ayudar a rectificar esta situación, se creó el Tribunal de Waitangi en 1975. Este ha emitido dictámenes ante varios reclamos de las iwi (tribus) maoríes y, en muchos casos, se ha otorgado resarcimiento.

Si bien todavía hay desacuerdo en cuanto a los términos del tratado, se lo sigue considerando el documento fundacional de Nueva Zelanda.

El terreno y el edificio donde se firmó el tratado han sido preservados. En la actualidad, la Reserva histórica de Waitangi es una atracción turística popular. Allá hay una gran sede maorí de reuniones, la casa de la misión colonial, un histórico mástil, así como también una larga waka taua (canoa de guerra maorí).
 

 

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