Estos lugares protegidos te dan la oportunidad de dejar atrás la civilización por unas cuantas horas o días.

Los parques hermosos, tanto los naturales como los artificiales, son lugares para caminar, poner a prueba tus habilidades fotográficas o descansar del sol bajo la sombra de un árbol. Algunos son gigantescos, como el Parque nacional Fiordland de 1,2 millones de hectáreas y otros, pequeños pero bellamente diseñados, como los jardines públicos de estilo victoriano de Oamaru.

Los jardineros y conservacionistas de Nueva Zelanda son famosos por su energía y perfeccionismo. Más de un tercio del territorio del país se ubica entre los límites de un parque o reserva, así que nunca vas a estar lejos de algún tipo de paraíso botánico.

Si te gustan los lugares silvestres, hay 14 parques nacionales para descubrir, desde Tongariro en la Isla Norte hasta Rakiura en la isla Stewart. También hay numerosos parques forestales, reservas naturales pintorescas, zonas de conservación y santuarios de vida silvestre.

Si sos de los que aprecian los ambientes cultivados, en cada ciudad de Nueva Zelanda vas a encontrar jardines y parques públicos hermosos. Disfrutá de los rododendros en Taranaki, de las rosas en Rotorua y de las camelias en Dunedin.

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