La isla Stewart es un paraíso para los que disfrutan de la observación de aves, ya que está repleta de muchas de las especies autóctonas y en peligro de extinción de Nueva Zelanda, incluido el kiwi, que supera en población a los humanos en una relación 50:1.

La isla St ewart permanece, en gran medida, inexplorada y, por tanto, constituye un excelente hábitat para las aves autóctonas y en peligro de extinción. Los kiwis marrones, o Tokoeka, de la isla Stewart están activos durante el día y la noche, y se estima que hay unos 20.000 ejemplares. El Santuario del sur de la isla ofrece una experiencia particularmente única para observar a los kiwis; allí encontrarás aves prácticamente delante de tus ojos. El kiwi marrón de la isla Stewart vive en áreas boscosas y busca alimentos en la playa.

Los residentes de la isla comparten sus jardines con aves autóctonas. En las noches de verano resuena la melodía de los kākā y cheeky weka que pavonean por el pueblo de Oban.

La isla Ulva, a la cual se llega mediante un paseo corto en taxi desde la bahía Golden de la isla Stewart, es un santuario abierto de aves que carece de depredadores. Esta es una visita obligada para todos los aficionados a la observación de aves autóctonas. Cubierta de bosque virgen, la isla alberga una gran variedad aves, entre las que se incluyen el tui nativo, el kaká, el escopetero y el cola de abanico, así como el tieke, especie en peligro de extinción del la Isla Sur.

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