Monte Tarawera y playa Hot Water

Estás aquí

Asómbrate con el monte Tarawera desde las orillas del hermoso lago que se encuentra frente a él. Imagina la aterradora noche del 10 de junio de 1886, cuando la cumbre de la montaña se abrió en una violenta erupción.

Antes de la erupción, visitantes de todas partes acudían a orillas del lago para ver las famosas terrazas Rosas y Blancas, alguna vez conocidas como "la octava maravilla del mundo", que la erupción destruyó.

Hoy, el lago Tarawera es uno de los 18 lagos prístinos e impolutos de la región de Rotorua. A solo 15 minutos en automóvil desde Rotorua, el lago está ubicado en medio de un paisaje hermoso y se encuentra debajo del majestuoso monte Tarawera.

En la ribera septentrional del lago surgen aguas termales a través del lecho del mismo, que calientan el agua y envuelven los acantilados en un vapor místico. Conocida como playa Hot Water, este es el lugar perfecto para un relajante baño en las piscinas temperadas naturalmente y para picnics a orillas del lago. 

Una serie de senderos repleta la zona que rodea el lago Tarawera, incluido el pintoresco camino Tarawera Falls Trail. Aquí, los visitantes pueden ver las cataratas más espectaculares de Bay of Plenty, que se precipitan 65 metros por un acantilado a pique antes de volcarse por los rápidos. 

A lo largo de los siglos, para la tribu Tuhorangi (una subtribu de los Te Arawa) el Monte Tarawera fue muy importante. Sus líderes fueron enterrados en la cumbre, y los huesos de innumerables antepasados yacen sepultados alrededor de su base.

Imagina su aflicción cuando, en las primeras horas del 10 de junio de 1886, la montaña entró en erupción, lanzando columnas de roca fundida a miles de metros en el aire. Se formó una espesa nube oscura muy por encima de la erupción, iluminada por un brillo rojo cobrizo debido la actividad del volcán. Rayos y truenos estallaron y partículas de roca fundida comenzaron a caer hacia el lago y el entorno.

Pero lo peor estaba por llegar. Bajo la superficie de la tierra, el magma caliente encontró las vías fluviales subterráneas del lago Rotomahana. Esto rápidamente creó una gran cantidad de vapor caliente que hizo saltar el fondo del lago y lanzó lodo hirviendo a todas partes.

Para los maoríes locales sobrevivientes, la erupción fue devastadora. Los restos de sus antepasados fueron destruidos, muchas personas murieron, y las tierras y medios de subsistencia quedaron a metros de profundidad, entre lodo y cenizas. Además, las increíbles terrazas Rosas y Blancas, reconocidas como la octava maravilla del mundo, quedaron completamente destruidas.

Hoy en día, la montaña gigante se encuentra durmiendo una vez más. Su cráter, una enorme quebrada de seis kilómetros, es claro testimonio de la ferocidad de la erupción de 1866. El acceso a la montaña está restringido a visitas guiadas. Su majestuosidad también puede apreciarse desde un vuelo panorámico. 

Buscar y reservar vuelos