Piscinas termales y spas de salud

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No hay mejor manera de empezar las vacaciones que sumergirse en una piscina termal natural o mimarse con un tratamiento terapéutico relajante.

Nueva Zelanda se ubica donde se encuentran dos placas tectónicas de la corteza de la Tierra. Esto genera mucha actividad geotérmica, que permite que el agua emerja a través de la corteza de la tierra para formar piscinas de agua caliente. Estas piscinas suelen contener minerales disueltos de las rocas por las que se filtró el agua.

Desde el siglo XIX, los habitantes locales han disfrutado de estas piscinas termales, y algunos creen que estos baños ayudan a curar afecciones de la salud. Otros simplemente disfrutan de la sensación placentera del agua termal natural que los ayuda a relajarse.

Las piscinas termales naturales incluyen pintorescos manantiales en los bosques, a los que solo se puede acceder por senderos peatonales y caminos aislados. Estas piscinas son realmente mágicas. Aquí puedes disfrutar de un baño en medio del exuberante bosque autóctono mientras escuchas la serenata de las aves. Estos tipos de piscinas termales, que son una predilección de los lugareños, son parte de los tesoros naturales de Nueva Zelanda e incluyen lugares como Kerosene Creek en Rotorua y la playa Hot Water en la península de Coromandel.

Si estás buscando algo un poco más moderno, podrás encontrar complejos de aguas termales tanto en la Isla Sur como en la Isla Norte: Waiwera al norte de Auckland, Rotorua y Taupo en la región central de la Isla Norte y Hanmer Springs en la Isla Sur.

Las ciudades más grandes de Nueva Zelanda ofrecen lujosos centros de spa para pasar el día, que son el complemento ideal para tus vacaciones. También hay tranquilos lugares de retiro en el área rural o en las profundidades del bosque, que permiten combinar terapias relajantes con pintorescos paisajes. En uno o dos días, te sentirás como nuevo.

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