La creciente moda del descenso en tirolesa ofrece una emocionante mezcla de adrenalina, velocidad y naturaleza.

Queenstown
Descenso en tirolina, Queenstown

Hoy en día, el descenso en tirolesa es principalmente una actividad de aventura emocionante, pero no siempre fue así.  Originalmente creada por necesidad, esta actividad fue inventada como un método de transporte rápido para atravesar cañones, ríos y otras áreas infranqueables. Para crear una tirolesa, se colocan cables y poleas entre dos puntos en un ángulo leve, y la gravedad proporciona el empuje necesario para trasladar a la persona de un punto al otro.

En Nueva Zelanda tenemos una serie de espectaculares descensos en tirolesa, en los que los visitantes pueden deslizarse a través de impresionantes bosques autóctonos, atravesando ríos y cañones.

En la Isla Norte, podés ir a la isla Waiheke Island, donde te deslizarás y obtendrás sensacionales vistas del puerto de Auckland, o podés ir a Rotorua para vivir una experiencia inmersiva de 3 horas en una zona silvestre. 

En la Isla Sur, en Queenstown, podés subir en teleférico a la cima de Bob’s Peak y luego volar a través de las copas de los árboles mientras te deleitas con vistas de la cordillera Remarkables y el lago Wakatipu. En la región West Coast, podés combinar un descenso en tirolesa con una aventura en el río en cámara de aire y gusanos luminosos centelleantes.

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