Desde los frescos días primaverales hasta las largas y doradas tardes estivales y las acogedoras noches invernales, Nueva Zelanda tiene algo único para ofrecer en cada estación.

En Nueva Zelanda, las estaciones comienzan oficialmente al principio de ciertos meses.  

Primavera: Septiembre - Noviembre

Durante la primavera, Nueva Zelanda es una explosión de nueva vida. Flores de vivos colores florecen, nacen corderos y las cascadas tienen grandes caudales de agua gracias a las lluvias primaverales. El ambiente fresco y feliz de la primavera hacen que sea una época del año magnífica para visitar Nueva Zelanda.

Las temperaturas oscilan entre 4,5 y 18 °C.

Verano: Diciembre - Febrero

Las actividades estivales tienden a aprovechar al máximo el sol, el mar y la arena. Los muchos lagos y playas de Nueva Zelanda son lugares perfectos para refrescarse durante los meses de verano

Las temperaturas oscilan entre 21 y 32 °C

Otoño: Marzo - Mayo

En otoño, Nueva Zelanda disfruta del clima más estable de todo el año. Disfrutá de días largos y soleados y hojas doradas haciendo senderismo, ciclismo o kayak.

Las temperaturas oscilan entre 7 y 21 °C.

Invierno: Junio - Agosto

Durante los meses invernales las cimas de las montañas a lo largo del país se cubren de nieve, y los días son despejados y frescos. En la Isla Norte quizás encuentres más lluvia, mientras que la Isla Sur es más fría pero más seca. 

Aprovechá para esquiar, visitar un viñedo o dos, o descubrir alguno de los festivales que se celebran en invierno.  

Las temperaturas oscilan entre 1,5 y 15,5 °C. Cuanto más al sur vayas, más frió hará. Las temperaturas son mucho más bajas en Queenstown que en Auckland.